Monasterio de Boltaña, Huesca, España, renace como Hotel y Spa de categoría superior para turismo aventura o relax, respetando toda la belleza arquitectónica original del siglo XVII.
Construido a mediados del siglo XVII por la Orden de los Carmelitas Descalzos, el edificio está proyectado en un lugar idóneo para el recogimiento y disfrute de la belleza del entorno.
Los Carmelitas Descalzos lo eligieron por ser un lugar tranquilo, bello y fértil, por estar a orillas de un río caudaloso y por su valle protegido, con un microclima soleado y mediterráneo (600 m de altitud).
El núcleo antiguo sobre el que se construyó el Monasterio era la ermita del Espíritu Santo. Justo encima se ubicó la iglesia del Carmen.
Tras la desamortización de Mendizábal (1835/1836), los monjes tuvieron que abandonar el edificio y el monumento pasó a manos de sucesivos propietarios que continuaron la explotación agrícola y ganadera.
En 1920 el edificio fue adquirido y rehabilitado para la asistencia medico-quirúrgica de los enfermos con problemas respiratorios, principalmente.
El Monasterio era el lugar perfecto para recuperarse por el aire puro y el clima.
Los Carmelitas Descalzos siempre estuvieron en contacto con el sanatorio, ayudando de forma solidaria a los enfermos.
Después de 70 años de actividad como sanatorio, el viejo edificio pasó a ser un lugar vacacional para turistas y campamentos de jóvenes.
Rescatado del inexorable paso del tiempo, el Monasterio de Boltaña renace tras una exquisita rehabilitación, respetando toda la belleza arquitectónica original del siglo XVII.





