Tras las huellas de Aníbal

October 30, 2008

Sobrarbe

Viajar por el Pirineo aragonés es volver al pasado: a paisajes que creíamos perdidos y a formas de vida que no terminan de marcharse del todo. La majestuosidad de sus picos y valles invita a recrearse, a imaginar aquel episodio de cartagineses y romanos, cuando Anibal cruzó con sus elefantes la barrera natural más imponente de Europa.

Les invitamos a un recorrido de fin de semana de apenas quinientos kilómetros en los que exprimiremos todas las riquezas de uno de los territorios más agrestes y espectaculares de la Península Ibérica: el Pirineo central. Cada montaña y cada valle guardan oculta una historia de contrabando, de brujería, de guerras medievales, del maquis o de peregrinos a Santiago de Compostela.

Texto: Sergio Sánchez Lanaspa

Un principio con sentido

Es difícil que Sieste aparezca en los mapas. Nuestro primer destino había sufrido el abandono propio de estas tierras hasta que una pareja de románticos emprendió una inmensa tarea de restauración de lo que fuera desde el siglo XVI la Abadía de Sieste (Boltaña) para convertirla en un fascinante hotel de turismo rural. Poco antes (1 Km.) de llegar a Boltaña desde Aínsa y Barbastro (el acceso más lógico a esta zona) veremos un desvío que cruza el río Ara y remonta la loma que tenemos a nuestra izquierda.

El cartel de la carretera indica Guaso y Sieste (más pequeño). Si por casualidad nos pasáramos el cruce, lo mejor sería que, puestos en harina, visitáramos el casco antiguo de Boltaña, con uno de los subsuelos -plagado de bodegas- más impresionantes del Pirineo. Desde Boltaña, si levantamos la mirada al Oeste veremos Sieste sobre la colina. Allí, adosada a la iglesia, se levanta la Abadía restaurada, donde se conservan los pozos de agua y aceite, la prensa para hacer vino, los arcos de piedra que dan acceso a las distintas dependencias y una atmósfera medieval que nos embriaga y nos transporta al primitivo reino de Sobrarbe (S. X y XI).

El Sobrarbe

Plaza de L'Ainsa

Hemos subido en coche hasta el casco antiguo de Aínsa y ante nosotros se ha abierto una plaza inmensa en la que todavía huele a vino, aceite, piel de cabra y manzanilla. Un breve recorrido por el marcado románico del castillo, la plaza y sus callejuelas nos sumergirá definitivamente en un tiempo de cristianos viejos, de tejedores, cesteros y truhanes. En la plaza de la vieja capital de Sobrarbe no hay un arco igual: medio punto, rebajados u ojivales se reparten los porches. Todavía pueden admirarse hoy las dos prensas de vino comunales y llamadores fálicos o patas de jabalí en las puertas que protegen las casas contra los malos augurios. No convendría que se nos hicera muy tarde (algo natural en Aínsa, por otra parte) porque el sábado queremos madrugar.

Vista desde Tella (Sobrarbe)

Por la mañana, una vez repuestos del impacto del paisaje que se divisa desde cualquier habitación de la Abadía, emprenderemos viaje hacia las inmediaciones del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, patrimonio de la humanidad y de los sarrios que lo pueblan.
Regresamos a Aínsa, donde buscaremos el desvío hacia Bielsa y la frontera con Francia. Tras escasos nueve kilómetros, nada más pasar Escalona, nos desviaremos a la izquierda hacia el Valle de Añisclo. En apenas 6 kms. alcanzaremos el desfiladero de Bellós. La carretera es de sentido único casi desde la entrada, así que podrá distraerse disfrutando de las moles de caliza y granito que parece van a caer sobre nosotros.

Cuando uno atraviesa el desfiladero comprende en seguida porqué la religiosidad popular (cristiana y pagana) confiere a la zona de la ermita de San Urbez acumulaciones de energía o propiedades curativas a sus aguas y sus sombras. Merece la pena bajar del coche porque en tres minutos andando alcanzamos el puente viejo de San Urbez, una delicia arquitectónica, y la ermita del santo que amansaba a las fieras y que hoy goza del título de patrón de la montaña aragonesa. Dicen que de noche todavía se puede ver a sarrios, corzos y jabalíes bajar a comer a la ermita de Urbicio, empotrada en la pared de aglomerado bajo Los Sestrales.

De vuelta al coche llegaremos en apenas 2 kms. a un cruce. Aquí tenemos dos opciones: o seguir hasta Nerín y coger el autobús 4×4 que nos llevará por el sobrecogedor recorrido de los miradores de Ordesa (desaconsejado para personas con vértigo pues se asciende a 2.200 metros con desfiladeros espeluznantes) o girar en dirección a Vió, Buerba y Puyarruego para desandar lo recorrido y regresar a Escalona después de dominar esta parte del Pirineo desde las alturas de lo que aquí llamán Ballibió (Valle de Vió). Ver Hoteles en el pirineo.

El sábado 25 de octubre, a las 19:00h., tenemos una actuación del ‘Cor Ariadna‘ de Barcelona en el salón social de Labuerda.
La actuación consistirá en un repertorio de Rheinberger, musica sacra del siglo XX y música profana del siglo XX coreografiada.

La entrada es gratuita.

Hotel Spa Deporte Aventura

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Desde el día 14 de octubre hasta el día 19 tenemos jornadas micológicas en Sobrarbe. Los diversos eventos de las jornadas se realizan en diferentes puntos del Sobrarbe. Ver Restaurante con encanto en Boltaña

Listado de actividades

Separador

La provincia de Huesca ofrece un entorno inigualable a la hora de realizar actividades de ocio y tiempo libre en contacto directo con la naturaleza. La situación geográfica de nuestra provincia tiene que ver mucho con esto. Un recorrido de norte a sur desde los Pirineos, Pirineo aragonés, y la sierra prepirenaica hasta los parajes Monegrinos, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, los Parques Naturales de Posets-Madaleta y Sierra y Cañones de Guara, pone de manifiesto la existencia de numerosos lugares por apreciar y por visitar, en vehículo o a píe las posibilidades son númerosas. Desde estas lineas pretendemos que muchas de ellas sean conocidas para nuevos exploradores, sin olvidar la importancia de la conservación del entorno para que perdure a lo largo del tiempo y que después otros puedan disfrutar.

Ver: Hotel Spa Deporte Aventura en Boltaña.